El Discurso Urbano en la Ciudad de Caracas

Por Martin Padrino

“En el orden social urbano la ciudad es

 idéntica a sus percepciones”

Hugo Gaggiotti

discurso en caracas 

1.    Aproximación a la noción de discurso 

La noción, sentido, significado del discurso se corresponde con un tema que ha estado asociado a diferentes vertientes de pensamiento. Sin embargo, cuando intentamos acercarnos a una definición a partir de un ejercicio reflexivo nos encontramos con las siguientes versiones: como bien nos señala el autor Van Dijk, Teun A “La situación sería ideal si pudiéramos condensar todo lo que sabemos acerca del discurso en una definición única y práctica. Lamentablemente, ocurre en este caso lo mismo que con otros conceptos afines, como “lenguaje”, “comunicación”, “interacción”, “sociedad” y “cultura”: la noción de discurso es esencialmente difusa”.1

Al adentrarnos en el término “discurso” encontramos que éste bien puede referirse tanto a la forma de uso del lenguaje, la filosofía, ideología, ideas  y/o nociones de sus protagonistas. En este sentido, con independencia de  la característica que presente el discurso, el mismo  está determinado por una función, como se señala en la siguiente gráfica:

MARTIN1

El autor Van Dijk, Teun señala que el discurso lo podemos identificar a partir de “tres dimensiones principales”: a) el uso del lenguaje; b) la comunicación de creencias (cognición) y c) la interacción en situaciones de índole social”2. Sin embargo, éstas no son suficientes para lograr una definición precisa de la palabra discurso, como tampoco para superar las distintas dificultades que confronta  este término, por la diversidad de determinaciones asociadas esta palabra, como la exigente dinámica propia de la  cotidianidad. Son todas estas  razones las que conducen a que el término discurso sea estudiado por las distintas disciplinas que le atañen, desde los diferentes niveles y dimensiones que están asociados a esta categoría, considerando las especificaciones propias de cada una de ellas, siendo el caso de “la lingüística (para el estudio específico del lenguaje y su utilización), la psicología (para el estudio de las creencias y cómo estas se comunican) y las ciencias sociales (para el análisis de las interacciones en situaciones sociales)”3.

Desde la psicología la noción de discurso la podemos definir como “aquélla que lo interprete como una forma de actividad que implica la producción de lenguaje en situaciones de interacción o conversación, que puede realizarse en condiciones tanto monológicas como dialógicas, y que puede adoptar modalidades perceptivas igualmente diversas (ej. oral o escrita)…”4. Asimismo, encontramos que  desde “un punto de vista sociológico, se puede definir discurso como cualquier práctica por la que los sujetos dotan de sentido a la realidad”5. Esta definición enuncia claramente un amplio espectro de acción, por lo que cualquier práctica donde está presente la acción del ser, puede constituir un discurso. “En la teoría, los discursos verbales constituyen la forma privilegiada de producción y transmisión de sentido: aunque haya una pujanza cada vez mayor de lo visual y, en menor medida, de lo armónico o lo espacial, la comunicación verbal es la forma más habitual que adopta la producción y transmisión de los sentidos en nuestras sociedades”6.

Bajo esta premisa, observamos que “…los sentidos por los que los sujetos orientan su acción son en buena medida producidos y compartidos socialmente. En este sentido, Alfred SCHUTZ señala la necesidad de tener en cuenta el punto de vista del sujeto como base para la explicación de la acción social y sostiene la importancia de la intersubjetividad como característica esencial de la estructura del mundo del sentido común (SCHUTZ 1974a, pp.35ss., 1974b, pp.17ss.). El mundo en el que se orientan o proyectan su acción los sujetos es conocido y comprendido por éstos como un mundo organizado socialmente, lo que implica que lo que conozco y comprendo de este mundo coincide, hasta cierto punto, con lo que conoce y comprende cualquiera de los sujetos con los que me relaciono, tal como lo señala SCHUTZ”7.

Habermas, al formular su tesis de la acción comunicativa, señala lo siguiente: “La necesidad de acción coordinada genera en la sociedad una determinada necesidad de comunicación que es menester cubrir para que sea posible una efectiva coordinación de las acciones, imprescindible para la satisfacción de las necesidades”8. (pg.352). Esto trae como resultado según el autor que “la acción comunicativa depende de contextos situacionales que a su vez son fragmentos del mundo de la vida de los participantes en la interacción”. En este sentido,  “entenderse es un proceso de obtención de un acuerdo entre sujetos lingüística e interactivamente competentes”9.(pg.368).

Lo antes expuesto por Habermas,  no sólo nos plantea como primer reto en el ámbito de la comunicación  el logro del consenso, sino además establece la necesidad de que dicho “acuerdo satisfaga las condiciones de un asentimiento, racionalmente motivado, al contenido de una emisión”10 (pg.368). Es decir, el resultado alcanzado debe ser racional, por lo que no debe tener ningún sesgo de imposición  u arbitrariedad.

2.    El Discurso Urbano como categoría de Estudio

“El ambiente es una forma particular de lenguaje mediante el cual re-presentamos nuestra cultura, la memoria de lo que fue y lo que somos, nuestros sueños de  futuro. Formado por las síntesis siempre cambiantes de nuestra propia diversidad, la ciudad estructura nuestra identidad en términos individuales y sociales…”11. Es en este contexto que citando al autor Hugo Gaggiotti, encontramos que  las percepciones se presentan como “elementos con que se constituyen los discursos sobre la ciudad, también son los indicadores más claros de la conformación de códigos comunes, el discurso urbano”12.

El discurso urbano es una expresión del comportamiento humano, predominante en los grupos, al punto de servir de símbolo en la demarcación de su territorio. “Cada grupo constituye su discurso sobre la ciudad. Estos discursos, que pueden formalizarse o no, son utilizados por los grupos en la interacción, la transacción y la competencia. Un discurso formalizado logra imponerse, convertirse en hegemónico, cuando es aceptado y adoptado por otros grupos”. Ante ello, “la aceptación y adopción del discurso urbano no necesariamente implica… que los grupos lo comprenden plenamente y menos que tienen la capacidad de hacerlo cambiar”13.

“El discurso urbano determina, en distintos momentos del análisis del discurso producido en el ámbito de la ciudad, la constitución del ámbito social urbano, la definición de grupos sociales, la interacción de los mismos y las constituciones de los discursos dominantes”14. Estos aspectos se corresponden con las diferentes dimensiones que a diario se constituyen en las premisas iniciales de sendas investigaciones que desde el campo de las ciencias sociales se realizan. En estas la Sociología se inscribe como la más acuciosa, por ser los hechos sociales y las acciones de los sujetos históricos su principal ámbito de investigación, y es aquí donde se cruza discurso urbano como categoría de estudio, al ser una  construcción social.

3.    Discurso Urbano, clase social e ideología

Como ya se ha puesto de manifiesto, a través del discurso se crea una representación de la realidad. Y aquí debe hacerse una observación inmediata: como la realidad es inacabada, multifactorial, susceptible de ser interpretada de diversas formas, el discurso, generalmente, el que se considera legítimo por la capacidad que tiene en sí mismo de incidir en el imaginario colectivo, es asumido como el válido  y, como tal, verdadero.

Lo anterior significa que ese discurso legitimado y legitimador de la “realidad”  hace posible su relegitimación “como algo natural”, como una suerte de “deber ser”. Es así como se ha formado una semántica de la realidad en torno a la ciudad, a la dinámica urbana y sus códigos, sus manifestaciones, la cultura en su compleja expresión.

En esta perspectiva,  Teun A. van Dijk, en su texto Análisis del discurso ideológico  manifiesta que “se considera a los usuarios del lenguaje como miembros de comunidades, grupos u organizaciones y se supone que hablan, escriben o comprenden desde una posición social específica. El análisis ideológico examina entonces qué ideologías se encuentran particularmente asociadas con esa posición; por ejemplo, para defender o legitimar dicho lugar social, lo cual también se hace de modo muy característico a través del discurso. En relaciones de dominación, dicho discurso ideológico puede servir para sustentar o bien para cuestionar dichas posiciones sociales”15.

Ahora bien, la posición social juega un papel significativo en el análisis que se está construyendo, pues no se puede hablar del discurso como tema etéreo. El discurso es construido, reconstruido, des construido  por sujetos sociales que llevan a cabo la praxis social. Sucede que en esa cotidianidad tales sujetos asumen un papel, rol, función, desde una posición de clase. De manera tal que el discurso está asociado a esas prácticas y desde luego a la pertenencia a una clase social determinada. Estos aspectos son contundentes a la hora de comprender el discurso que se teje en la trama social. Como hemos visto, en las complejas relaciones sociales tanto el sujeto social como su posición adoptan un papel importante, por no decir contundente, en el proceso de construcción del discurso. Es decir, la lucha de clases asume un papel pivote en el discurso social.

Asimismo, se debe dejar claramente establecido que el discurso, como toda forma discursiva, no es aséptico. Se sustenta en una ideología, en esa forma de pensamiento que es transversal a toda sociedad… En el caso que nos ocupa, la ideología dominante tiene un peso poderoso a los fines de legitimar, deslegitimar  y/o relegitimar una realidad determinada y en consecuencia  de enarbolar un discurso.

Lo anteriormente señalado cobra vida en lo que sigue: El discurso que se construyó en la ciudad de Caracas representa sin duda alguna la lucha de clases que estuvo llamada a reproducir el discurso de dominación, a partir de la dominación. Significa que en tanto las clases que demarcaban un discurso de poder, con sus consecuentes prácticas de poder,  las clases menos favorecidas tenían menos derecho a acceso a los servicios (acceso al agua, transporte, servicios de salud), al disfrute de la ciudad como totalidad desfragmentada y en igualdad de condiciones… Esta manifestación: la ciudad dividida en dos Hemisferios casi in-encontrables se perpetuó históricamente. No obstante, tal modelo experimentó un quiebre en el año 1999, cuando se planteó el nuevo Estado de Derecho y de Justicia.

Así, la ciudad dejó de ser un nicho destinado por la providencia a los sectores privilegiados, porque de forma paulatina pero sostenida la mal llamada periferia iba incorporándose a la dinámica de la ciudad. En la actualidad venezolana, un edificio que otrora era concebidos para los sectores populares, se hallan  en Sabana Grande, en la Avenida Libertador o en Baruta. Esto permitió dar  al traste con el paradigma que había prevalecido en el pasado (Padrino, Martín. Tesis de Investigación doctoral: Poder Popular y Resignificación del  Discurso Urbano en la ciudad de Caracas).

Esta nueva lógica y forma de pensar la ciudad hace posible que los grupos humanos construyan su discurso sobre la ciudad con una vertiente distinta: no se trata de aceptar el discurso hegemónico o el que pretender ser tal, por la vía de la imposición o de la aceptación de las grandes mayorías.

El nuevo discurso tiene un ropaje de nueva semántica, de otros significados, sentidos, símbolos, íconos, interpretaciones… Otras mediaciones están presentes, al igual que los están otras realidades. En esto consiste la Resignificación del  Discurso  Urbano.

4.    El Discurso Urbano en la Ciudad de Caracas

La ciudad posee su semántica y ésta se construye, a partir de un proceso de interacción de los grupos sociales que ocupan ese espacio social construido. “En el plano de las interacciones sociales, una ciudad es la experiencia vital de quienes habitan en ella… La experiencia de vivir en una ciudad es diferente según las expectativas, frustraciones, logros, insatisfacciones que los grupos sociales consideran realizar o no en el ámbito de la ciudad”16. Es así que podemos señalar que todas estas manifestaciones a la luz de los aspectos antes abordados se hacen presente a partir del discurso urbano.

La ciudad de Caracas, en  su mito modernizador  no abandona su naturaleza hibrida, en la que se conjugan expresiones de  modernidad por un lado, y  por otro, miseria y atraso, representado por extensos espacios en los alrededores y  periferias de la ciudad colonizadas de pobreza. Es a partir de estas premisas que Caracas, ha venido mostrando un progresivo, pero lento proceso de transformación que hoy nos permite decir que la ciudad de Caracas, es testigo de un nuevo discurso urbano que reedita aquella tan anhelada noción de Henri Lefebvre,  “derecho a la ciudad”.  Sin embargo, esta acción no ha sido posible por la acción volitiva de quienes históricamente han confiscado este derecho, como también nos han hecho prisionero y receptores pasivos de ese discurso urbano desde los dominantes, sino que ese Estado quien otrora, fue cómplice y  legitimador de la dominación, se ha visto en su papel de promotor de políticas públicas, orientadas a la dignificación e inclusión de los sectores subalternos, lo cual no dudamos ha sido posible gracias a la constitución de 1999 y del ascenso al poder de presidente Hugo Rafael Chávez Frías, ya fallecido.

Esta realidad nos confronta ante un nuevo discurso urbano en el que se entremezclan grandes complejos urbanísticos impulsados desde el Gobierno Bolivariano, y ocupados por familias procedentes de los sectores populares, con familias en urbanizaciones de sectores medios y altos, pero para quienes los pobres hoy sus vecinos, no alcanzaban a ser ni peatones de tan privilegiados nichos. Este discurso, necesariamente obedece a una nueva ideología y por ende, noción de derecho a la ciudad, en la que se busca superar en la medida de las posibilidades las asimetrías a que nos ha sometido el modelo capitalista.

Sin embargo, la ciudad de Caracas como expresión global del sistema característico de la sociedad capitalista, y productora de formas espaciales y culturales, asimiladas por algunos como “cultura urbana”,  es  decir, un sistema de valores, normas y relaciones sociales que poseen una especificidad histórica y una lógica propia de organización y de transformación”17. Se ha encargado de mostrar su verdadero rostro, a partir de un discurso impactante y brusco que en su esfera urbana nos estremece, al hacernos testigos en la medida que nos naturalizamos, ante esa noción dual que la edifica, en donde  justicia e injusticia; abundancia y pobreza; modernidad y atraso, son piezas de un mismo tablero. Ante ello, basta con preguntarnos  ¿por qué la ciudad de Caracas, se ha encargado de hacernos sujetos anónimos, aislados, sin identidad, sin pasado y donde la cultura de la indiferencia y lo individual se imponen en la cotidianidad,  bajo la premisa de una suerte de lógica de salvación? Todo esto ha permeado nuestras sensibilidades facilitando un estado de conmoción social,  en las que hoy, no yacen los peatones en sus calles, donde a los ciudadanos le es hostil hasta el saludo, donde la prisa apremia por doquier y la violencia se ha constituido en el principal consuelo de Caracas, como símbolo de la  modernidad.

Ante este tipo de sociedad urbana casi deshabitada de  humanidad se presenta como un desiderátum, la acción protagónica y efervescente del Poder Popular que en conjunto con la labor del Estado Venezolano y desde de la Gran Misión Vivienda Venezuela como política pública, han incursionado en un área, hasta ayer conciliada exclusivamente con los valores del capitalismo, como es la construcción de su hábitat. Esta realidad se pone en evidencia cuando observamos que más del 62% de las unidades de viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela durante este año 2013, han sido edificadas por los consejos comunales, lo que se constituye en una nueva dimensión del discurso urbano en el país.

HACIA UNAS CONSIDERACIONES

Luego de realizar este ensayo se pueden apuntar las siguientes líneas que apuntan hacia unas conclusiones:

1)    El discurso, en cualquiera de sus manifestaciones o expresiones, es una construcción social en la cual tienen vida activa los procesos de comunicación, a través del lenguaje, los símbolos, las representaciones sociales, los íconos y sus interpretaciones.

2)   No hay duda que la comunicación es la plataforma a partir de la cual se enarbola el discurso social. Y el mismo se legitima o deslegitima como consecuencia de la ideología. Se debe añadir también que en este momento histórico la nueva forma de pensar e interpretar la realidad dejó a un lado la otrora ideología dominante para abrir paso a otra praxis, en la que los llamados excluidos, “al margen”, han asumido, también, el poder, construyendo así otra forma de relacionamiento social en la cual se gestan procesos de des- hegemonización de la ideología.

3)   Cuando los sujetos sociales asumen el poder para emprender prácticas sociales en las cuales ellos se asumen como protagonistas, se da paso asimismo al diseño de un discurso donde los visibles dejan de ser las clases sociales A o B. Los estratos que en otro momento no podían acceder a las prerrogativas del Estado empiezan a rediseñar otro rostro y semántica de la ciudad, donde las demarcaciones de clase empiezan a derribarse.

4)   La Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) es un ejemplo a partir del cual se puede y debe estudiar la nueva semántica de la ciudad, permeada por nuevas relaciones sociales, políticas, económicas, culturales… La noción de pueblo forma parte del nuevo discurso de la ciudad, pues la misma dejó de estar en manos de los “sectores”, de las llamadas “élites” que habían secuestrado la posibilidad de formar parte de la ciudad, en tanto los “sectores” que estaban “al margen” no podían gozar del derecho al disfrute de la misma, menos aún a formar parte de ella.

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