El neoliberalismo versus la comunicación y cultura humanista

Por Nora Herrera Blanco

desinformacion

Mientras aquí en América Latina estamos atravesando una crisis económica impuesta por las trasnacionales alimenticias y de productos de consumo masivo, en EEUU y Europa confronta una a partir de las acciones del poder bancario y financiero.

El  neoliberalismo y su nuevo orden económico mundial se naturaliza a través de las grandes corporaciones informativas y comunicacionales, las cuales buscan controlar las conciencias a partir de imponer su agenda para el debate público y lavar los cerebros de la gente, cuestión que lo logra cuando las personas no están preparadas frente a sus manipulaciones.

Durante la última década del siglo XX, el discurso circundante era que había concluido para siempre las disputas ideológicas y que habría ganado la economía de mercado y la democracia liberal, el fin de la historia y la muerte de las ideologías, los medios de comunicación a través de su propaganda/publicidad instauraron la dictadura del consumo, el gobierno de la mercancía, el deleite hedonista, entre otros puntos. El mercado desplazó la historia del conflicto, la denuncia, la igualdad para darle paso al nuevo ciudadano consumidor por excelencia.

El neoliberalismo y su lógica incursiona en la vida social de manera abrumadora tratando de desmontar cualquier forma anterior de vida, cultura, representaciones, construyendo a su vez, una nueva subjetividad conectada a las demandas de la economía global del mercado, lo que es privilegiado por los grandes medios de comunicación, convertidos en su brazo operante.

Como dice el filósofo francés Guy Debord en su obra “La sociedad del espectáculo”, el dominio pleno de la pasión consumista ha transformado los seres humanos en espectadores pasivos del verdadero sujeto, y la vida social auténtica fue sustituida por su imagen representada, el autor dice que “el momento histórico en el cual la mercancía completa su colonización de la vida social” “la declinación de ser en tener, y de tener en simplemente parecer” así pues, consideraba que el espectáculo es la imagen invertida de la sociedad, en la cual las relaciones entre mercancías ha suplantado las relaciones entre la gente, en quienes la identificación pasiva con el espectáculo suplanta la actividad genuina.

De acuerdo con lo anteriormente expuesto por Debord, vemos en la actualidad como la gente muchas veces se cree lo que le transmiten los medios de comunicación en relación a la suplantación de las relaciones interpersonales, a las ambiciones por el tener más. Observemos como de verdad se montan espectáculos de los fenómenos políticos, por ejemplo, se usa la guerra como si fuera una diversión, tratando de justificar y convencer a los espectadores globales de que se está haciendo justicia con ellas. También se montan ficticiamente situaciones que no están ocurriendo, haciendo creer a la gente que es una realidad. En pocas palabras, llevan los estudios de Hollywood a la vida real, montando matrices de opinión de manera ficticia, de esta manera sirve los intereses del neoliberalismo.

El despliegue planetario del capitalismo financiero especulativo y su hegemonía no fueran posibles sin el rol protagónico de los medios de comunicación. Los Estados Unidos principalmente, exporta al mundo no es tanto tecnología, satélites, video, grabadoras, cine, música, revistas, sino información: su cultura y su ideología.

Las empresas de la información se auto asignan la representación de la sociedad. Cualquier crítica o cuestionamiento al modelo de información dominante es interpretado como una violación a la libertad de expresión. Como vemos, la libertad de expresión es equivalente a la libertad de empresa.

Por todo lo anteriormente expuesto se hace imprescindible una democratización en la distribución y producción de la comunicación, debe ser participativa y plural, cosa que no es nada fácil, pues amenaza los grandes intereses del capitalismo.

Se hace necesario entonces construir un bloque cultural contra hegemónico, cuya función sea la democracia comunicacional e informativa, que haga visible los saberes, respetando la idiosincrasia de los pueblos y sus respectivas culturas, tomando en cuenta su identidad y su historia.

De continuar el actual estado de cosas en lo referente a la comunicación e información continuaría el sometimiento global hegemónico del neoliberalismo que llevaría al deterioro de los pueblos, las guerras, la destrucción del planeta, en general. Es importante que exista respeto entre los pueblos y sus respectivas culturas y diversidades, por lo tanto la comunicación e información debe ser liberadora, que visibilice los saberes y promueva intercambios de conocimientos inter poblacional. La comunicación debe ser integradora, inclusiva, respetuosa del ser humano y sus diferencias individuales y grupales.

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