COMUNICAR PARA EL BUEN VIVIR

Por Alice Socorro Peña Maldonado

conectarEste artículo es el último de una serie sobre el tema de la comunicación vinculado con la cultura, la educación (Comunicar y educar para cultivar al ciudadano participativo http://www.aporrea.org/actualidad/a177482.html), la economía, (Comunicar para liderar al ciudadano productivo http://www.aporrea.org/actualidad/a177483.html), y las organizaciones y redes (Comunicar para aprender a organizarnos http://www.aporrea.org/actualidad/a177601.html). Estos ámbitos actúan dialécticamente pues forman parte de un todo, y por tanto, deben ser bien administradas en un sentir y pensar para una acción común a favor de la nación y de los ciudadanos. Es necesario optimizar todos los esfuerzos y reforzarlo con la concienciación como proceso de reflexión para nuevas acciones del pueblo, de las instituciones, de los lideres y de los ciudadanos como individualidades y colectivos.

Sin la producción y recreación de una conciencia identitaria basada en lo originario, asumiendo la impronta hegemónica que ha caracterizado nuestra venezolanidad para desarrollar contrahegemonía desde el espíritu y acción libertaria y humanista resulta cuesta arriba la construcción de un sentido y direccionalidad que este a nivel del momento histórico que vivimos que haga síntesis histórica y superemos nuestras propias contradicciones y laberintos culturales.

Podemos ver como la colonialidad persiste en nuestro imaginario y conciencia colectiva y por tanto en las prácticas sociopolíticas pese a que un proceso de emancipación e independencia rompió con el poder español. Luego en el siglo XX con la explotación petrolera la relación con los Estados Unidos incorpora nuevas visiones y formas en el ser del venezolano con la penetración de su cultura dominante, consumista y alienante. A esto se le suma otro periodo de data reciente como el neoliberalismo de los 80 y 90 que conformó una clase económica, social y política empoderada de los medios de difusión y produjo pobreza, desigualdad, inequidad cuando privatizó la educación, la salud y la vivienda y vendió las empresas estadales a las trasnacionales creando un nuevo tipo de relación laboral y negando su acceso a las mayorías marginadas del sistema de derechos, del presupuesto y las instituciones.

Todos estos momentos históricos no se asimilan de un día para otro, requiere del debate continuo, del aprendizaje permanente y la creación de nuevos sentidos y conciencias para nuevas formas de actuación.

Para comprender mejor estos sentidos y conciencias Edgar Morín explica en su libro “Los siete saberes necesarios para el siglo XXI” que estas las desarrolla el ser humano en el tiempo y espacio social histórico desde su identidad cultural. Favorece la creación de sentido y direccionalidad no sólo al mundo de la vida cotidiana sino también a la producción de un sistema y sus estructuras. Estos son: el sentido humano o la conciencia antropológica de sí mismo y del otro y su comunidad de origen; el sentido del entorno o conciencia ecológica referente al mundo natural y contextual; sentido histórico o conciencia cívica referido a la ciudadanía, país y cultura (agregado por mi persona, dada su importancia para nuestros pueblos y regiones); sentido planetario o conciencia terrestre que lleva a reconocer su evolución o involución y de ser esta última a generar estados de  revolución y por último el sentido trascendente o conciencia espiritual que es el espíritu que religa Cosmos con la humanidad y las causas humanas.

Estos sentidos o conciencias van a reflejar su propia complejidad e incertidumbre en dinámicas socioculturales de todos los pueblos y naciones del mundo y en interacción permanente unas con otras.

CONTEX PART DC COH 3

Formar estos sentidos/conciencias requieren de dedicación y esfuerzo no sólo de los ciudadanos sino de las instituciones que les corresponde directa o indirectamente el desarrollo de lo humano en conexión con la madre tierra, su patria y el ser humano y ser viviente más próximo.

Comunicar, educar y cultivar al ser humano de hoy resulta aparentemente más fácil gracias a las tecnologías que existen. Aún no hay acceso a muchos ciudadanos a los sistemas virtuales pero se vislumbra las redes informáticas e informativas una herramienta económica para llegar a las multitudes, los colectivos, los movimientos sociales y las individualidades conforme sus necesidades, intereses y expectativas. La tecnología de telecomunicaciones está en manos de conglomerados que buscan desinformar y esclavizar al ser humano para orientarlo a sus fines egoístas y de consumo alienante, constriñéndolos a sus propios sentidos y conciencias.

Hablar de complejidad e incertidumbre de los sistemas que lo integran se le añade este elemento distorsionador lo que da como resultado conflictos de intereses entre una élite interna y foránea que subyuga a los individuos, las sociedades y países. Imponiendo una reproducción sistemática de la confusión, estados de shock y perplejidad masiva y permanente que altera cualquier buena intención de desarrollo humano de los pueblos y naciones. Del conocimiento o la ignorancia de estos antagónicos presentes en el mundo vital de los ciudadanos  va a haber la diferencia. Y de allí la necesidad de comunicarnos para clarificar, confrontar y estimular la búsqueda de la verdad expresada muchas veces en angustias y temores, en dudas, errores y perversas decisiones.

En esa acción dialógica frente al discurso antidialógico el ser humano se hace, se construye desde la palabra que pronuncia y lo lleva a la acción unificada y consciente que le permite dar direccionalidad a la vida desde lo subjetivo que se materializa en contribuciones y aportes concretos a su bien-estar y buen vivir con los otros.

Hoy contamos con una tecnología y debe ser usada desde una ética del respeto a la diversidad cultural y pluralidad de sentidos y de identidades culturales. Existen muchos colectivos y movimientos sociales que buscan un lugar en el mundo de la comunicación e información y desean ejercer sus derechos y ser valorados en el conjunto ecológico de la realidad mundial. Muchos que lo han logrado parecieran establecerse como únicos y se olvidan de los otros, asumiendo en su práctica la negación como forma para subsistir. De fondo se trata de la causa humana, solo que desde un mundo dividido y fragmentado las luchas también vienen siendo divididas y fragmentadas. Es necesario sincerar estas luchas pues el único enemigo es la alienación que se traduce hoy en deshumanización como producto de la acción antidialógica de las élites que buscan las máximas ganancias  a costa de quienes pueden dar su usufructo como resultado del trabajo de forma esclavizada.

Si es verdad que hemos avanzado en acceso de tecnología comunicacional e informativa aún falta profundizar desde nosotros lo que queremos y nos beneficia a todos. Aún persiste en nuestro pueblo la mirada neoliberal de un vivir mejor donde la competencia, el egoísmo, el individualismo, la comparación, la envidia nos somete como enemigos. Es necesario comunicar, educar y cultivar la visión y práctica del buen vivir como expresión de un sentipensamiento de un pueblo originario que ha entendido que su forma de existir, actuar y vivir debe estar cónsono con los principios y valores del respeto a nosotros mismos y a la madre naturaleza, desde la cooperación y la solidaridad, desde la producción espiritual y material poniendo a la madre naturaleza en su abundancia y exuberancia con sus derechos propios que debemos respetar y valorar y por tanto distribuir de modo justo y equitativo.

La acción comunicativa canalizada por la información, la propaganda, la publicidad y promoción deben dar cuenta a la conciencia y sentido del Buen Vivir que prioriza la vida, busca el consenso entre todos, acepta y respeta las diferencias, vive en complementariedad y trabaja en reciprocidad,  defiende la identidad y ejerce la soberanía, asume los valores comunitarios como forma de vida, promueve un modo de estar donde el comer, el beber, el danzar, el trabajar y el comunicarse nos vincula al otro, respeta la mujer y los ancianos por sus roles que cumplen.

Todos estos enunciados corresponden a la visión originaria de nuestros ancestros indígenas ya sea de la nación Caribe, Guaraní, Quechua o Aymara ubicadas en América del Sur. Y somos nosotros los que tenemos que honrarlos en su memoria y traerlas para actualizarla en las nuestras. Pues llegó el tiempo del gobierno de los pueblos.

http://www.aporrea.org/actualidad/a177657.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s